Camarena se prepara para volver la mirada a su pasado a través de más de 750 metros de película en 8 milímetros y super-8 que permanecían guardados durante décadas en cajas familiares. Son imágenes grabadas entre los años 40 y 60 por Joaquín Fernández Pérezagua, un aficionado al cine cuya cámara terminó convirtiéndose, sin pretenderlo, en testigo de la vida cotidiana del municipio y de toda una época de la España rural.
El material será recuperado, limpiado, estabilizado y digitalizado en alta definición dentro del proyecto 'Memoria Viva de Camarena: Digitalización y Puesta en Valor del Patrimonio Fílmico Rural (1940-1960)', promovido por la Comisión Organizadora del 875 aniversario de la localidad en colaboración con el Ayuntamiento de Camarena.
La previsión es que el resultado pueda presentarse a los vecinos el próximo mes de diciembre, permitiendo que las nuevas generaciones conozcan cómo era Camarena hace ocho décadas y que muchas familias puedan reconocer en pantalla a sus padres, abuelos y bisabuelos.
La iniciativa ha sido además seleccionada en la convocatoria de Ayudas Sociales 2026 de la Fundación Eurocaja Rural, que aportará 3.000 euros para hacer posible esta recuperación.
Una cámara que se convirtió en memoria del pueblo
Las películas conservan escenas de enorme valor histórico, social y etnográfico. En ellas aparecen labores agrícolas tradicionales, personas trabajando en las eras y trillando con bueyes, recolecciones de uva y otros oficios hoy desaparecidos.
También hay imágenes de procesiones, celebraciones populares, comuniones, bodas y Corpus Christi, junto a escenas familiares que permiten reconstruir la vida cotidiana de Camarena a mediados del siglo XX.
Para Rafa Fernández López-Covarrubias, nieto de Joaquín, todo este material es "un verdadero tesoro". La familia sabía desde hace años que las películas estaban allí, almacenadas en pequeñas cajas, pero ha sido el desarrollo de las técnicas de digitalización el que ha permitido plantearse su recuperación y difusión.
"Lo hemos guardado en cajitas", explica, convencido de que ahora ha llegado el momento de sacar esas imágenes a la luz para que puedan ser disfrutadas por todo el pueblo.
El archivo contiene además un importante componente familiar. En las grabaciones aparecen varias generaciones de los Fernández y numerosos vecinos que pueden ser identificados por sus descendientes.
Un flechazo en los años 40 detrás de la cámara
La historia de estas películas comienza, en realidad, mucho antes de que Joaquín empezara a grabar en Camarena. En los años 40, su abuelo llegó desde México hasta esta localidad toledana en busca de sus raíces. Allí conoció a quien acabaría siendo su esposa. Pero la situación internacional y el temor a que España entrara en la Segunda Guerra Mundial hicieron que tuviera que regresar a México.
El encuentro, sin embargo, había dejado huella. Durante siete años mantuvieron una relación epistolar a ambos lados del Atlántico hasta que, en 1946, regresó a Camarena para reencontrarse con su enamorada. Y esta vez lo hizo acompañado de una pequeña cámara de cine.
Desde entonces comenzó a grabar acontecimientos familiares y celebraciones locales. Con el tiempo, el boca a boca hizo que Joaquín fuera reclamado para filmar distintos acontecimientos del municipio. Entre las imágenes también se encuentra material del Corpus Christi de Toledo.
Así, aquella cámara que llegó a Camarena de la mano de una historia de amor terminó creando, décadas después, uno de los retratos audiovisuales más valiosos de la localidad.
"Son una auténtica joya"
El arqueólogo local Rubén Pérez, integrante del proyecto y director de la Comisión Organizadora del 875 aniversario, reconoce que el contenido de las películas ha superado las expectativas iniciales.
"Las imágenes ponen la piel de gallina", asegura. Incluso el propio Rafa Fernández admite que en un primer momento dudaba del interés que podían tener unas películas familiares conservadas durante tantos años.
La digitalización permitirá ahora preservar las imágenes sin tener que manipular constantemente los originales, evitando que el deterioro del celuloide provoque su pérdida definitiva.
La alcaldesa de Camarena, Sonia Seseña, destaca precisamente el valor de poder recuperar "oficios y escenas cotidianas de un pueblo que no se parece en nada al de ahora" y confía también en que las películas permitan a los vecinos identificar a sus antepasados.
Seseña ha agradecido a la familia Fernández López-Covarrubias su labor de conservación y ha subrayado que este trabajo permitirá poner a disposición de todos los vecinos "el testigo de una época pasada" y enriquecer con nuevas imágenes la historia de Camarena.
La previsión es que, tras los trabajos de recuperación que se desarrollarán después del verano, las películas puedan volver a proyectarse en diciembre. Será entonces cuando Camarena pueda reencontrarse, casi un siglo después, con sus calles, sus fiestas, sus trabajos y sus vecinos a través de la mirada de aquel hombre que llegó con una cámara desde México y acabó filmando la memoria de todo un pueblo.









