Ni guiñoles ni marionetas. Lo que se expone a partir de este viernes, 6 de febrero, en el Teatro de Rojas son títeres. La Máquina Real, compañía que elabora este conjunto de piezas, muestra un recorrido de un género que tuvo especial relevancia durante el Siglo de Oro.
La exposición, situada en el patio de butacas del Rojas, recoge piezas únicas, talladas en madera, que recorren su historia desde el siglo XI con la expansión árabe y la llegada del teatro de sombras pasando por el cristianismo.
"Trabajamos un género desconocido, un teatro que se estaba realizando para la discusión de los acuerdos realizados en el Concilio de Trento. Y donde la religión católica se tenía que posicionar frente a las nuevas corrientes europeas que estaban existiendo sobre el protestantismo", ha explicado el director de la compañía, Jesús Caballero.
Los títeres servían en esta época para explicar en la iglesia a los fieles cómo era la vida de Jesucristo ya que, la mayoría de las homilías eran en latín. Los propios clérigos eran los que hacían las representaciones de las escrituras a través de estas piezas, algo que les sirvió también durante la cuaresma.
"En la época, estaban prohibidas las representaciones teatrales en los corrales, pero los títeres no tenían alma. Es por eso que se les permitía poder actuar durante los 40 días de cuaresma", ha continuado Caballero, resaltando este momento como uno de los momentos álgidos de la Máquina Real.
El progreso de los títeres en la historia
Es durante el Siglo de Oro, con Felipe IV, cuando llegó desde Florencia el ingeniero Cosimo Lotti. En el espectáculo, los efectos y artificios hicieron que los dioses volaran hasta que en 1765 el rey Carlos III prohibió las representaciones de la Máquina Real.
"Dijo que era una barbarie lo que se estaba haciendo en España: juntar tarascas gigantes y cabezudos con ángeles y santos", ha contado el director de la compañía. Pero en este momento, Europa estaba viviendo momentos de avances tecnológicos.
Entre ellos estaba la luz de gas, que inauguró el teatro romántico de Don Juan Tenorio, "con cambios de escena, apariciones y proyecciones con linterna mágica". Hasta llegar al esperpento de Valle Inclán y el espejo de una España agónica y terminar a las puertas del siglo XXI con las vanguardias de Francisco Nieva.
Labor social de la compañía
La Máquina de Real lleva desde el 2007 investigando sobre este género y qué hay detrás de él en el tiempo. Al comenzar el estudio y ver la evolución que vivió este teatro, la compañía decidió formar a decenas de personas para mantenerlo vivo.
Cursos de dinamización para jóvenes o talleres de construcción para recuperar oficios "casi desconocidos o abandonados" para personas desempleadas son algunas de las alternativas que ofrece la compañía desde que sintió que este arte estaba "olvidado".
"En España tenemos la capacidad de hacer fallas durante todo un año y quemarlas. Nuestra capacidad artística es increíble. Pero no sabemos conservarla", comenta Caballero que a la par reivindica el poder visibilizar este arte, enseñarlo en las escuelas y alejar de las mentes el binomio que existe entre los títeres y lo infantil.
La exposición es gratuita y estará disponible en el patio de butacas del Teatro de Rojas de Toledo hasta el próximo domingo, 22 de febrero.








